Dinero en pareja: Del “Mí” al “Nuestro”.

Publicado por Franco Masok en

Dinero en pareja: Del “Mí” al “Nuestro”

Un tema recurrente de discusión en las parejas es cómo administrar el dinero en pareja. Algunas parejas tienden más a la unión y otras al individualismo en lo que respecta a lo económico. Un estudio de la revista Money descubrió que el 70% de las parejas casadas discuten sobre el dinero, antes de las peleas sobre las tareas domésticas, diferentes puntos de vista políticos o la cantidad de tiempo que dedica cada uno al ocio.

Lo complicado que es llegar a un acuerdo muchas veces reside en que probablemente los dos no tengan la misma manera de pensar sobre el dinero. Puede que tú pienses el dinero como algo efímero o volátil que hay que disfrutar en el presente, o que seas una persona más precavida con una tendencia a tener siempre un fondo de ahorro para aquellas emergencias e imprevistos y tu pareja lo opuesto. Esto último conlleva a su vez objetivos diferentes que pueden generar fricciones en la pareja sino se ponen sobre la mesa y se debaten con claridad.

Cada pareja es un mundo y cada mundo tiene un funcionamiento diferente, a lo largo de este artículo presentaremos diferentes métodos que usan las parejas para poder llegar a un acuerdo que sea justo para ambas partes. Renunciar al individualismo financiero es un gran paso en la vida de cualquier persona pero a veces puede conllevar problemas inesperados si no cuentas con la suficiente empatía para entender cómo la otra parte de la pareja percibe tus decisiones y no incluyes su perspectiva en las decisiones conjuntas.

1. Objetivo en común.

Una opción interesante de trabajar la disparidad en la visión sobre el gasto con su pareja es crear objetivos de ahorro en común. Este objetivo puede ir desde una mudanza hasta realizar un viaje o inclusive tener hijos. Las metas en común van a permitir que puedas alinearte con tu pareja y que ambos usen el mismo molde para reformar sus visiones.

El objetivo en común sirve para que ambas partes caminen en la misma dirección y la motivación que maneje y dirigirá el dinero sea la misma para ambos, puntos que no se consiguen con sólo una buena planeación financiera.

El ahorro se volverá más estimulante en vistas a este plan en conjunto y se reducirán las probabilidades de infidelidades financieras. Luego queda decidir si ambas partes van a contribuir de manera equitativa para alcanzar el objetivo o lo harán de forma proporcional respecto a sus ingresos.

2. La Asignación.

Si bien es cierto que hay gastos en común también es cierto que hay gastos destinados a caprichos o gustos que uno puede querer darse y que no incluyen a su pareja. Para dejar en claro cuánto destinará cada uno a esos caprichos recomendamos que las nóminas vayan a una cuenta conjunta, y de esta misma desprender una asignación a cada uno.

Los gastos comunes como: Hipotecas, las cuentas de la electricidad o el agua, se pagan con la cuenta conjunta y luego se desprende de la misma un monto a dichas cuentas individuales, el cual puede ser equivalente en ambas partes o proporcional a lo que gana y aporta cada uno.

Esta transferencia de un monto de 100€, por ejemplo, podrás usarla en aquellos gastos que sólo a ti te interesan realizar y de los que tu pareja no quiere participar. Esta técnica es muy buena ya que genera una transparencia total en la pareja al mismo tiempo que da un espacio menor para esa individualidad que tú puedes necesitar.

La infidelidad financiera se verá aplazada ya que para los gastos “caprichosos” tú estarás en total libertad de realizarlos una vez ingresado su aporte a la cuenta conjunta.

3. Asignación Inversa.

Este método consiste en que tú crees con tu pareja una cuenta corriente conjunta para los gastos generales. Ambas partes tienen cuentas corrientes separadas, pero transfieren su parte acordada para pagar los gastos y los ahorros a una cuenta corriente conjunta.

Esto es recomendable si: deseas pagos sin complicaciones como automatizar tus transacciones y deseas mantener cierto nivel de autonomía en tus finanzas.

4. Otras opciones para dividir el dinero en pareja.

Algunas parejas optan por dividir los gastos compartidos a la mitad y asumir el 50% del costo cada uno. Esto puede resultar sencillo siempre y cuando ambas partes tengan el mismo nivel de ingreso, ya que de otra forma puede parecerle injusto al que tenga el menor salario, y para esto se recomienda un aporte proporcional a la ganancia.

Es por eso que es muy importante la transparencia y la sinceridad no sólo en los gastos que cada uno realiza sino en el volumen de ingresos que cada uno presenta.

5. Matrimonio.

Un paso en la relación es firmar un contrato matrimonial o una hipoteca. En ambos casos, la firma obliga a consolidar una relación que ya pasa a tener consecuencias fiscales para ambas partes. Como consecuencia todos los ingresos que se generen tras el matrimonio pasarán a ser un bien común, o también está la opción en régimen de separación de bienes que mantiene la independencia económica de cada uno.

Si bien la primera de las opciones es la más común no suele ser una buena idea si una parte de la pareja no es demasiado buena con el manejo del dinero, no sabe ahorrar, o realiza gastos innecesarios sin fundamento; no es justo que la otra parte deba soportar eso.

6. Fijar una cita para hablar del dinero en pareja.

Entre los temas a abordar pueden encontrarse: quién se encargará de pagar las cuentas, quién va a ordenar las facturas, quién hará el seguimiento a los ingresos al fondo común, dar opciones de posibles objetivos que ambos tengan en común para al final escoger el más apto para ambos.

No olvidar conversar sobre los proyectos individuales, desde la compra de un instrumento hasta un viaje con amigos. Lo ideal es amoldar esos proyectos individuales con el orden establecido para las finanzas y con los objetivos en común. Apuntar gastos que satisfacen sólo el confort y que pueden ser omitidos si están atravesando una situación económica delicada.

No hay una receta fija que funcione para todos, es la combinación de diversos métodos y la situación puntual que atraviesas con tu la misma la que dictará el camino a seguir y sólo tú junto a tu pareja sabrás cuál aplicar. La que funcione en un momento puede no necesariamente ser aplicable a cada momento, panorama o situación.

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