Pensamiento catastrófico y deuda: ¿Cómo están relacionados?

Publicado por Maria Lucio en

Pensamiento catastrófico y deuda: ¿Están relacionados?

«Tengo una deuda de tarjeta de crédito. Soy un fracaso. En todo.»

¿Has tenido alguna vez un pensamiento similar a este? Esto se llama pensamiento catastrófico, y es muy común en las personas que tienen algún tipo de deuda. 

Cuando nuestras finanzas se sienten fuera de control, es fácil caer en pensamientos catastróficos, que suelen ser pensamientos irracionalmente sobre lo que es probable que suceda y quiénes somos. Estos pensamientos exagerados crean emociones estresantes que nos hacen sentir inadecuados o como si algo horrible estuviera por pasar.

¿Por qué experimentamos este tipo de pensamientos relacionados a nuestras deudas?

Al ser así, solemos ver todo con poca perspectiva: todo es bueno o malo. Y lo primero que pasa por nuestra mente es deuda: malo. MUY MALO.

Las finanzas es un tema complicado, principalmente por una razón, se habla poco de eso y como consecuencia, muy pocas personas sienten que tienen el control exacto de qué hacer, cómo, dónde y cuándo. 

¿Cómo identificar que estamos cayendo en pensamientos catastróficos?

Como mencionamos, los pensamientos catastróficos son un tipo de pensamiento que nos lleva a imaginarnos los peores escenarios, todos los tenemos de vez en cuando, pero si esto se vuelve algo muy a menudo puede afectar nuestras actitudes, comportamientos y decisiones. 

Los puedes identificar de la siguiente manera:

– Pensamiento muy pesimista.

– Está fuera de la realidad.

– Al pensarlo puede causar ansiedad.

– Son pensamientos sin evidencia (no tenemos evidencia de que lo que pensamos pasará, pero seguimos alimentando ese tipo de pensamiento).

Un poco de perspectiva sin caer en el optimismo exagerado

Para minimizar el impacto negativo de las preocupaciones irracionales, debes mantener las cosas en perspectiva, o sea, tener un pensamiento más realista. ¿Qué tantas posibilidades existen de que lo que estás pensando en verdad suceda? Probablemente muy pocas.

Ahora bien, no debemos irnos tampoco al otro extremo y hacer como si el problema no existiera ya que esto nos evitará de actuar en consecuencia a lo que tanto nos preocupa. 

 Por ejemplo, en lugar de pensar que “la deuda ha arruinado completamente mi vida”, podemos pensar que “me siento decepcionado porque no he podido hacer lo que quería con mi dinero, pero voy a aprender a hacerlo de manera que a mi me satisfaga” y así podremos buscar una alternativa que nos haga sentir mejor.

Lo importante es dar el primer paso hacia cómo queremos que sea nuestra vida de ahora en adelante. 

 

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Categorías: Arbor

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